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La ecografía en el diagnóstico del labio leporino

Antes del parto se puede detectar si el bebé nacerá con una deformación craneofacial. En qué período del embarazo se puede hacer el estudio y cuáles son las causas de la fisura labiopalatina
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La ecografía en el diagnóstico del labio leporino

Esta malformación congénita es muy común entre los recién nacidos. Las estadísticas indican que se presenta en uno de cada 700 bebés.

 

Entre la cuarta y octava semana de embarazo, se forma la cara del bebé. En este período las partes del paladar y del labio se fusionan. Si no lo hacen, el niño tendrá labio leporino. Esta malformación congénita es muy común entre los recién nacidos. Las estadísticas indican que se presenta en uno de cada 700 bebés. Si bien la fisura de labio y la fisura de paladar son dos malformaciones distintas, por lo general se encuentran asociadas.


Las causas


Todavía no se sabe cuáles son los factores que causan esta malformación congénita. Sin embargo, en estudios recientes surgió que, entre otras causas, también está relacionada la edad de los padres. El 40% de los casos se presentaron en parejas mayores de 35 años. Con respecto a las causas genéticas, el riesgo de tener hijos con esta malformación aumenta progresivamente de acuerdo con los antecedentes familiares y la gravedad de la malformación.

La ecografía en el diagnóstico del labio leporino

A través de una ecografía de rutina, a partir de la semana 21 de gestación, es posible identificar las estructuras craneofaciales del futuro bebé.

 

El diagnóstico


Gracias a la tecnología, ahora es posible detectar este tipo de malformación antes de que el bebé nazca. A través de una ecografía de rutina, a partir de la semana 21 de gestación, es posible identificar las estructuras craneofaciales del futuro bebé. Esta información permite que, en caso de confirmase el diagnóstico de fisura labiopalatina, los padres puedan ser asesorados, el bebé tenga acceso a un tratamiento temprano y así se eviten algunos errores muy comunes, como pueden ser los siguientes:

 

 

  • separar al bebé de su madre
  • no permitir la lactancia materna
  • colocarle una sonda nasogástrica

 

Esta malformación altera numerosas funciones, como la deglución, la succión, el habla y la sonrisa. Por estos motivos, es muy importante que el tratamiento del labio leporino se realice con profesionales de distintas especialidades.

 

 

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